A MODO DE INTRODUCCION

          La guerra, como decía Sun Tzu, es el dominio de la vida y de la muerte; y no reflexionar lo suficiente sobre ella sería como dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es más querido. Asimismo, la guerra no es un concepto monolítico, abstracto, lejano e inamovible, por el contrario, si consideramos el objetivo último de la guerra es el sometimiento de la voluntad del otro, nos daremos cuenta que para ello no solo son útiles los medios militares, sino toda una gama de instrumentos en las dimensiones sociales, culturales, geográficas, ambientales, económicas, tecnológicas y políticas, que pueden ser utilizadas para tal fin.

          Venezuela es un ensayo para los Estados Unidos de América en la implementación de nuevas formas de guerra no convencional, asimétrica, hibrida y multidominio. Por esta razón, es muy importante que el pueblo venezolano y su gobierno, se apropie de los conceptos y técnicas emergentes de las grandes potencias para el sometimiento de nuestra voluntad, con el objetivo de fortalecer las estrategias defensivas de nuestro país ante estas nuevas formas emergentes de guerra.

          No es desproporcionado afirmar que en Venezuela ya se han aplicado estrategias de guerra de sexta y séptima generación, las cuales consisten en el desarrollo de operaciones psicológicas multidominio que buscan someter al enemigo sin luchar, inmovilizándolo de miedo y confusión, derrotándolo en su psicología. Para ello, el empleo de la cibernética, la guerra electrónica, las armas de pulso electromagnético, las armas letales autónomas el big data, la inteligencia artificial y la tecnología holográfica, juegan un papel fundamental, en la creación de teatros de operaciones impredecibles.

          En los últimos años, nuestro país ha resistido ataques sin precedentes contra la paz y estabilidad social, la psicología de la población, la infraestructura critica del país, el bienestar económico y financiero, lo cual, de la mano a fuertes operaciones de manipulación, han configurado un escenario cambiante de guerra hibrida, que el pueblo y el gobierno, conforma a la unión cívico-militar-policial, ha podido enfrentar de forma sabia y certera.

          Afortunadamente Venezuela bajo la visión estratégica del comandante Hugo Chávez, adaptó su concepción y las doctrinas de seguridad de la nación, de acuerdo a las nuevas amenazas emergentes, quedando establecido en la constitución de 19999 que la seguridad de la nación se encuentra basada en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil, y se expresa no solo en el ámbito militar, sino también en los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico y ambiental[1]. Es decir, el ámbito militar es solo uno de los siete contemplados en la defensa integral de la República, lo cual sin duda es una de las claves de nuestra preparación para combatir de forma omnidireccional las guerras del siglo XXI, guerras sin restricciones, hibridas, multidominio y expresiones de la guerra total.

          Por esta razón, es muy importante la labor que podemos hacer para aumentar el nivel de conciencia de nuestro pueblo frente a lo que representa la defensa integral de la nación, no solo desde el punto de vista militar, sino precisamente en cada uno de los siete ámbitos no militares que esta comprende, de forma de elevar los niveles de organización popular en conflictos en los que todas y todos participamos y tenemos una responsabilidad. De igual manera, es fundamental fortalecer la labor pedagógica que podemos tener al momento de ampliar nuestra capacidad de entendimiento de estas amenazas emergentes de un contexto en constante evolución, para aumentar no solo nuestra capacidad de combatir sino de prevenir el conflicto. En este sentido, la presente investigación busca visibilizar algunos elementos esenciales para comprender el entorno de amenazas y riesgos en el cual nos desenvolvemos el día de hoy, a fin de poder contrarrestarlos de forma efectiva.

          El presente análisis no busca emitir juicios valorativos ni deterministas sobre las categorizaciones de guerra aquí planteadas, ya que se trata de un campo de estudio inagotado y en constante transformación. De igual manera, no valora como buenas o malas estas concepciones del conflicto, por el contrario, el espíritu planteado esta orientado a la caracterización del contexto existente y los probables escenarios emergentes, con el fin de brindar recursos a nuestro pueblo y nuestro gobierno, para promover una mayor preparación, considerando que la lucha por nuestra independencia y soberanía es una lucha existencial, de todo el pueblo, bajo el principio de unidad cívico-militar-policial y la concepción estrategia de guerra popular prolongada.

          De igual manera, se busca que el presente análisis contribuya al conocimiento teórico de la estrategia y táctica de nuestro enemigo, para que sumado al conocimiento que tenemos de nosotros mismos, podamos vencer en esta y cualquier batalla que se nos presente[2]. En análisis posteriores veremos la forma como estas estrategias y métodos se han aplicado de forma practica y especifica a nuestro país.

CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA EVOLUCION DE LA GUERRA

          Es difícil llevarle el pulso a la evolución de la guerra ya que la tecnología evoluciona muy rápido y no siempre se puede identificar el punto de inflexión en el que ella se encuentra. Por lo general, cuando la tecnología pasa a ser de dominio público y se comercializa, ya ha dejado de ser estratégica para el sector militar. Para poder tener una idea de ese proceso de evolución, los Estados y las compañías dedican un vasto presupuesto en inteligencia estratégica a la cual los ciudadanos comunes poco tenemos acceso, sin embargo, no escatimamos en investigar y enterarnos, así sea, a posteriori sobre los procesos de evolución de la guerra.

          La visión occidental de la guerra sostiene que son las armas y la tecnología principalmente las que definen la táctica, así como el proceso de evolución del pensamiento militar y la concepción de guerra en sí misma. Por otro lado, la visión oriental de la guerra sostiene que es la táctica primero y luego la definición de las armas y los medios, concepción aplicable sobre todo para escenarios de guerra asimétrica. Es precisamente bajo esta segunda premisa que hemos visto ejemplos heroicos de pueblos, que, con gran inferioridad tecnológica y militar, han derrotado a grandes imperios[3]

          En esta dialéctica importante se enfrentan, la visión oriental que reivindica la astucia, la táctica, las particularidades culturales y geográficas, el ser humano y su necesaria identificación con el entorno, como los elementos principales para la definición de las armas y los medios; en contraposición al modelo hegemónico del dominio tecnológico y la industria del armamentismo que con su impronta de realidad tienen un peso fundamental en la evolución de las doctrinas militares y la dimensión filosófica de la guerra.

          En este sentido, y teniendo en cuenta  la necesaria consideración de que cuando hablamos de generaciones de la guerra estamos guiándonos por el patrón occidental de estudio lineal de evolución de este fenómeno, vamos a analizar muy brevemente que este tipo de clasificación se encuentra principalmente asociado al proceso de evolución de las capacidades científico-técnicas de la época,  y su impacto en las armas, los medios y las tácticas, que van condicionando la forma como se desarrollan estos conflictos. 

          Sin embargo, el salto tecnológico es exponencial, mientras que la capacidad del individuo de imaginar, pensar, y aprender, es literal; lo cual hace que exista siempre una brecha entre lo que cree posible y lo que realmente lo es. Esto también hace muy difícil la labor de análisis de este fenómeno en tiempo real, puede que alguien comience a escribir un análisis sobre la guerra de quinta generación, y que antes de terminarlo, ya se están experimentando operaciones de una nueva generación con la combinación de nuevas tecnologías multimodales, nuevos medios y armas de distintas generaciones. 

GUERRAS CONVENCIONALES

          Es necesario un rápido recorrido por las guerras de primera, segunda y tercera generación, las cuales son consideradas como Guerras Convencionales. Esto nos da cuenta de los cambios sustantivos en la táctica y en las herramientas tecnológicas, empleadas[4]:

  1. La guerra de primera generación, nace de la mano del paradigma del monopolio del Estado para hacer la guerra. Se caracterizó por el combate cuerpo a cuerpo y más allá de las armas, la astucia de los ejércitos estaba limitada a la forma cómo se desplegaban y organizaban en el campo de batalla y cómo se valían de los recursos geográficos y ambientales del contexto. La identificación de las fuerzas beligerantes estaba muy bien delimitada e identificada, con ejércitos bien definidos y uniformados, y los conflictos se desarrollaban en una territorialidad limitada.  
  2. La guerra de segunda generación, se caracterizó por un significativo avance tecnológico al contarse ya con artillería y aviones, que garantizaban la potencia de fuego, junto con el desarrollo de un conflicto de modo más “impersonal”, al ser sustituido el combate cuerpo a cuerpo. Historiadores y expertos sostienen que este salto cualitativo se generó en la Primera Guerra Mundial. 
  3. La guerra de tercera generación, se caracterizó por el uso de la guerra táctica y la sorpresa, con un juego más estratégico en cuanto al “ataque sorpresa” y la presunta omisión de acciones del enemigo para la formulación de una estrategia sorpresiva e inesperada. La falta de dinamismo en los manuales, técnicas y doctrinas de guerra, así como el poder de fuego equivalente, hicieron necesaria lo que algunos denominan “improvisación” y la “iniciativa, generando un salto cualitativo en las tácticas de maniobra de guerra. Los Historiadores y expertos ven su máximo exponente en la tercera guerra mundial. 

GUERRAS NO CONVENCIONALES

          La Guerra de 4ta Generación (G4G)

          Se caracteriza principalmente por la descentralización del conflicto, más allá del espectro formal de los ejércitos, y la incorporación de nuevos actores en el mismo. Para ello, los medios de comunicación social, por su carácter masivo, y su capacidad de manipulación ideológica e influencia en la percepción, hacen partícipe a poblaciones enteras en luchas multiformes por el poder, en conflictos de alta o baja intensidad, sin que ni siquiera sean conscientes de ello. En esta generación, podemos situar lo que algunos analistas han definido como “guerra mediática o de la información” (siendo que la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s) han ampliado notablemente los alcances y la naturaleza del conflicto), esto sumado a los conceptos de guerra asimétrica y la guerra irregular.

          Algunos autores afirman que las guerras de cuarta generación, se pueden denominar como guerras postmodernas, trascendiendo el concepto de “guerra moderna” fundamentada en el: estatocentrismo” planteado por Clausewitz[5], que prevaleció desde la firma del Tratado de Westfalia, en 1648, hasta la segunda guerra mundial.[6]

          En este sentido, trascendiendo esa noción en la que el Estado es el único centro de poder hegemónico, en este tipo de conflicto existen múltiples polos de poder independientes desde el nivel estratégico hasta el nivel táctico, por lo que la neutralización de uno de ellos no necesariamente implica la afectación de la macro-estrategia. Conceptos como la conexión y el aislamiento, para garantizar la interconexión o la desconexión de los centros de poder independientes, así como de los diferentes niveles operacionales, son un elemento fundamental en el arte táctico y estratégico.

          La potenciación de procesos profundamente sociales como lo son la cultura, la ideología y la religión, se constituyen en instrumentos centrales del conflicto, lo cual puede manifestarse de forma explícita o velada a través de operaciones descubiertas o encubiertas. El año 2001, luego de los ataques a las torres gemelas, puede considerarse como un momento clave para el entendimiento de esta nueva forma de conflicto, en el cual apreciamos la construcción a través de los medios de comunicación masivos de un enemigo cuya naturaleza es fundamentalmente ideológica, como lo es el “terrorismo”, que no está anclado a una territorialidad específica, no utiliza uniformes, se vale de las TIC’s, no ataca necesariamente blancos militares, y comienza el reino del terror y la presión psicológica de forma indiscriminada sobre la población.

Las guerras de cuarta generación (G4G), no necesariamente tienen que estar determinadas a un territorio específico, sino que, a través del uso de las TIC’s, y los medios de comunicación masivos, la cibernética y otros recursos tecnológicos, estas pueden tener un alcance global. Este tipo de guerras tiene como principal teatro de operaciones la mente humana. El mismo sujeto se convierte en el territorio más codiciado para la obtención de los objetivos políticos de los contendientes. 

No existe una clara distinción entre el tiempo de paz y el tiempo de guerra, por ende, no existe una definición preestablecida en el uso de tácticas y medios determinados para el logro de los objetivos entre uno u otro periodo, en este sentido, trasciende por completo cualquier enfoque exclusivamente militar. Por esta razón, no son guerras que libran ejércitos y combatientes necesariamente definidos, son guerras libradas por poblaciones enteras y que, se caracterizan por ser híbridas, multidominio, integrales, en diversos ámbitos; por lo que no suelen tener una solución estrictamente militar, sino que deben ser abordadas de forma integral, especialmente desde el más alto espectro político. Las estrategias de guerra asimétrica, por defecto, no consisten en acciones puramente de naturaleza militar, sino que compone elementos políticos, sociales, económicos, culturales y psicológicos[7].

          Actores no estatales, terroristas y mercenarios.

          Al ocurrir el fin del monopolio del Estado como actor central para hacer la guerra y emerger actores no estatales[8] como elementos esenciales del conflicto, pudiendo estar organizados de forma colectiva o actuar de forma individual, alienados por el direccionamiento de los medios de comunicación masivos; en acciones que parecieran ser “espontáneas” pero que estarían muy bien orientadas hacia los intereses de determinado grupo político y cuyo impacto puede ser global. Muchos de esos nuevos actores beligerantes tienen mucho poder y suelen permanecer a la sombra, como, por ejemplo, las grandes corporaciones y las compañías de seguridad privada; otros pueden tener una labor más obvia, los mercenarios y los grupos terroristas. 

          La emergencia de los actores no estatales en el marco de los conflictos permite a las potencias con una notable superioridad militar, obtener las siguientes ventajas al omitir elementos esenciales que comprometen su responsabilidad como Estados: a). el necesario cumplimiento de las normas internacionales para la guerra, aprovechando que el marco normativo dirigido a actores no-estatales es prácticamente inexistente. b). ahorrar recursos a través de la promoción de conflictos intestinos sin la participación abierta y formal del ejército del Estado agresor, c). evadir la posible derrota moral que pudiera generarse al evidenciarse un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza militar en contra de un adversario mucho más débil[9] d). socavar y neutralizar las bases materiales de la defensa del enemigo, sin tener que poner en peligro la vida de las tropas estadounidenses, ni recurrir a una gran cantidad de recursos. Las guerras con ejércitos mercenarios suelen tener, un costo al menos 50% menor que las guerras convencionales, y si se combinan con operaciones en el ámbito financiero y económico a través de la incautación de activos del Estado agredido, como es en el caso de Venezuela, pueden incluso, salir gratis. 

          Los Estados Unidos de América son el principal país promotor de guerras de esta naturaleza a nivel mundial, para eludir a sus responsabilidades estatales de acuerdo a lo establecido en el articulo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas, así como las convenciones ginebra y el derecho humanitario internacional. Cualquier conflicto en el marco de la guerra convencional debe contar o con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, o de acuerdo al articulo 51 de la carta de las Naciones Unidas, referente al derecho inmanente de legítima defensa de los Estados, para que no constituya en si mismo algo censurable, lo cual, en línea con el necesario uso de la fuerza de forma proporcional, representan las únicas garantías de que el emprendimiento no se constituya en una derrota moral posterior.

          En el caso de los conflictos empleados por agentes no estatales, estas consideraciones no son necesarias, y se puede emplear tanta fuerza como se desee, además de que se amparan en las lagunas legales existentes en el marco del derecho internacional, para este tipo de conflicto. Esto forma parte del concepto de guerra asimétrica el cual es definido como todas aquellas acciones ejercidas para socavar la fuerza militar convencional del oponente, considerando la existencia de una clara disparidad de poder. [10].

          Martin Van Creveld afirma que la Guerra Asimétrica es una alternativa para las grandes potencias en el enfrentamiento con países de inferioridad militar notable, sobre los cuales cualquier operación abierta seria ampliamente censurable desde el punto de vista de la opinión publica y del derecho internacional[11]. En este sentido, las estrategias de guerra asimétrica buscan disimular la superioridad militar del agresor, para que este luzca ante la opinión pública como más “débil” y “torpe” que el agredido, de modo que quien pueda ser censurado es el que ejerce la fuerza en forma defensiva, algo similar a lo que en psicología se denomina la conducta del pasivo-agresivo.

          La implementación de este tipo de estrategia la vemos promovida por los Estados Unidos de América desde hace décadas. De acuerdo a lo establecido por Sean McFate[12], “el cincuenta por ciento de las fuerzas armadas estadounidenses en Iraq y el setenta por ciento de las fuerzas armadas estadounidenses en Afganistán fueron o son contratadas”. En el futuro se prevé que del 80 al 90% de las fuerzas empleadas por EEUU en los conflictos este constituida por ejércitos subcontratados y mercenarios[13]. El uso de este tipo de ejércitos de alquiler, así como el financiamiento y entrenamiento de milicias insurgentes no son nuevos, los EEUU financiaron y armaron a los contras en Nicaragua[14], a los talibanes en Afganistán para luchar contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, al ejército de liberación y diversos grupos insurgentes y terroristas en Siria, Libia no posee un destino diferente, luego que las potencias occidentales financiaran y armaran a las fuerzas de oposición para procurar el derrocamiento de Gadafi.

          La Guerra de 5ta Generación (G5G).

Plantea como evolución esencial la manipulación de la percepción de la población, a tal punto que los actores en el conflicto no están conscientes de que son el blanco de fuertes operaciones de alienación, ni mucho menos que son sujetos activos de la guerra. Si bien, la guerra de cuarta generación, ya plantea esta lógica de dominación sobre la subjetividad de poblaciones enteras, y las operaciones de información son un recurso muy antiguo en la historia de la guerra, la de quinta generación brinda los beneficios y la precisión tecnológica del big data, la cibernética, el internet de las cosas, las redes sociales y la inteligencia artificial para la manipulación de blancos específicos.

La G5G se desarrolla en el ámbito donde se concentra la máxima expresión del poder: el ámbito de la representación y de la construcción de la verdad en el que confluyen los cimientos inmateriales de la sociedad y de un orden determinado de poder, en el que se conforman los elementos identitarios de sujeto y de las masas, y por ende, se definen los dilemas éticos y morales de cualquier conflicto, entre ellos, los representantes del bien y el mal en el mismo.

Hasta ahora, pudiera pasar fácilmente por G4G, sin embargo, en el contexto de G5G el control total del ambiente en el proceso de toma de decisiones del adversario es fundamental, para lo cual, la utilización de las nuevas tecnologías como el big data, las redes sociales, el internet de las cosas, representan un salto sustancial al momento de acceder a la subjetividad del individuo, respecto a lo que significaban los tradicionales medios de comunicación masivos.

La radio y la televisión, si bien poseían un impacto notable en las masas, y en la capacidad de redefinir la realidad de acuerdo a unos parámetros de interpretación, a través de minuciosas técnicas persuasivas y de manipulación, se manejan de forma estandarizada a través de mensajes dirigidos a gruesos segmentos de la población. Mientras que las redes sociales y el big data, ofrece a las grandes corporaciones y a los centros del poder, información pormenorizada de cada sujeto lo cual permite el desarrollo de estrategias individuales de alienación y manipulación, de una forma personalizada e imperceptible.

Antes, los poderes hegemónicos debían hacer uso de un sinnúmero de recursos para obtener información personal y estratégica de los actores claves de cualquier proceso político, sin embargo, hoy, de forma voluntaria e indiscriminada, la mayoría de la población ofrece de forma voluntaria su información personal a las grandes corporaciones, para dar pie al concepto de lo que el filósofo surcoreano Byung-Chul Han denomina la psicopolítica digital. [15]

Chul Han explica que el Big Data permite hacer pronósticos y condicionar el comportamiento humano, incluso desde antes que este pueda desencadenar un proceso reflexivo, y mucho menos sin que pueda percatarse que esta bajo un proceso constante de operaciones psicológicas[16] y de subjetivación orientadas a condicionar ese comportamiento. Esto permite que el futuro pueda ser predecible y controlable. Esta nueva forma de ejercicio del poder, que ha sido denominada como el “poder inteligente”, o poder silencioso, permite neutralizar cualquier capacidad de resistencia que puede tener el oprimido al sencillamente no percatarse de su condición.

De acuerdo a Daniel Abbott[17], la principal cualidad de este tipo de guerra es dificultar su identificación para evitar generar resistencia entre los sectores que están siendo el objetivo de la operación. ¿Cómo pueden defenderse quienes no saben que están siendo agredidos?

Para poder entender esto con claridad es preciso recordar que la guerra es en si misma un fenómeno político, la política es un fenómeno profundamente social y en tanto que social, es psicológico. El inicio y fin de cualquier fenómeno radica en la capacidad que tenemos de incidir en la percepción del mismo por parte de los sujetos de acción política y social.

Este tipo de guerra se desarrolla fundamentalmente en el ámbito de la representación, manipulando y explotando la percepción no sólo de las masas, sino de los actores estratégicos y los agentes de  cambio, lo cual significa el posicionamiento adecuado de actores en lugares claves para que “dejen pasar y dejen hacer” de acuerdo a los intereses del enemigo, pero sobre todo, para controlar los discursos, los temas de agenda, los temas de conversación, las alertas, los reportes y las recomendaciones, siempre de un modo silencioso y conveniente al poder agresor.

Para ello, es imprescindible controlar los campos universitarios y los tanques de pensamiento, con el objetivo de “influir” en el proceso de toma de decisiones limitando el curso de la realidad futura a un abanico de paradigmas posibles. En el marco de la acción política y estratégica, las consecuencias son más directas y se manifiestan principalmente en el control de los centros de análisis de información situacional y de inteligencia. Este tipo de operaciones hace que la manipulación de los discursos en los medios de comunicación social no sea más que un proceso superfluo, encontrándose la verdadera sustancia política en la modificación de los insumos “Internos” fundamentales con los cuales se contrasta la información pública, se mide la realidad, y además, se determina el proceso de toma de decisiones.

Para esto, existe un conjunto de tecnologías y recursos cibernéticos que de manera “invisible” intentan forzar a otro a compartir su narrativa. Se generan discursos específicos de acuerdo a los intereses, y los rasgos de personalidad de los actores de forma pormenorizada, se diluye la frontera discursiva entre lo que existe o no, y la verdad se esconde de tal manera que podría resultar imposible topársela de forma espontánea.

En este proceso, los grupos de mensajería instantánea y las operaciones de desinformación con mensajes “informativos o de alertas” cuyas fuentes originales son desconocidas, representan un ejemplo cotidiano de los retos de manipulación pormenorizada a los cuales estamos constantemente sometidos. Existe un discurso específicamente diseñado para para influir en el sector militar, en el sector político, en los consejos comunales, en el pequeño y mediano empresario, en la ama de casa, etc.

Esto es parte del proceso de individualización de la guerra, en la cual el sujeto en sí mismo es arma para el logro de un objetivo político y muchas veces la diferencia sustancial yace en que muchas veces es más efectivo para el cambio político, abordar y controlar a los actores estratégicos, aquellos que tienen el poder en sus manos, de una forma específica, pormenorizada y subrepticia, antes que avocarse a la subjetivación de las masas carentes de poder.

Ese nivel de detalle lo ofrece la tecnología actual para la generación de la información y contenidos perfectamente individualizados y adaptados a su subjetividad psicológica, emocional, cultural y social de los individuos. Es decir, lo que, en un contexto de G4G, a través del uso de medios de comunicación masivos, podría verse como noticias sin importancia, con el uso de las nuevas tecnologías podrían ser operaciones de propaganda altamente efectivas dirigidas a la psicología de los agentes de cambio.

Toda la información sobre nosotros mismos, que de forma voluntaria -o involuntaria- socializamos a través de las redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea, sistemas informáticos, aplicaciones y artefactos inteligentes, se vuelve estratégica en un contexto crítico de conflicto, y cuando se trata de un sujeto de interés operativo o estratégico para el logro de algún objetivo o para el desarrollo de una negociación política, es muy probable que deba revisar a profundad no solo la interpretación que tiene de la realidad, sino las fuentes por las cuales obtiene los datos presuntamente objetivos que conducen a esa interpretación. La información debe tener validez proporcional variable de acuerdo a la fuente de donde proviene, a través del análisis de la motivación política subyacente.

En el contexto de conflicto político y en el desarrollo de negociaciones, el control de los ambientes es lo que nuestros enemigos denominan como la “creación de las condiciones propicias para la transición”, lo cual consiste en la creación de capacidades a través del adecuado condicionamiento del marco interpretativo de los actores claves en la negociación. En este sentido, quien se encuentre en ese contexto debe ser consciente y tratar de identificar de qué manera se generan esas operaciones y condiciones.

Definir cuáles son los factores que influyen o instigan a un comportamiento motivado pasa por la correcta identificación de elementos físicos y psicológicos, como aplicación de medidas de presión, social, manipulación e identificación de las fuentes de información y de los recursos y capacidades argumentativas. El control de imaginarios determina la definición de diagnósticos, lo cual a su vez va a condicionar la determinación de estrategias y acciones posteriores, en este sentido, la distorsión de este proceso producto de la intervención silenciosa del enemigo, puede tener consecuencias catastróficas.

CONCLUSIONES

La grandeza de un pueblo y la garantía de la irreversibilidad de la revolución, está en la capacidad que se tenga de identificar y abordar de manera oportuna y colectiva, las amenazas que se presentan en un tiempo y un espacio.

La Revolución Bolivariana, se encuentra enmarcada en un contexto mundial en el que la reducción y desaparición de los Estados, en detrimento de los intereses del capital trasnacional, representa una de las principales amenazas a la protección de la voluntad popular. Sucesos como los ocurridos en Libia y Siria recientemente, dan cuenta de que la tendencia mundial trasciende al concepto de la periferia y de los gobiernos satélites de la voluntad imperial, hacia la repartición plena del territorio entre las empresas transnacionales, las cuales no asumen ningún tipo de responsabilidad hacia la población que están dejando desprotegida, ni mucho menos sus recursos.

Afortunadamente la visión estratégica y milenaria de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, se ha manifestado también en el campo de la Defensa de la Nación, a través de la conceptualización de una Defensa Integral como una de las manifestaciones de la unidad cívico-militar genuina, que representa la principal garantía de la trascendencia de la Revolución. Sin embargo, queda de nosotros seguir profundizando esta visión hacia la generación de concepciones estratégicas y doctrinas en los diversos ámbitos que nos permita enfrentar la transformación vertiginosa de los actores, procedimientos y estrategias de dominación.

A pesar de que la guerra conserva un carácter cambiante y evolutivo existe una serie de principios básicos y fundamentos filosóficos que permanecen intactos hasta nuestros días, entre los que es importante resaltar: la guerra siempre ha sido, es y será, el arte del engaño y su objetivo no es la destrucción del enemigo sino el sometimiento de su voluntad, para lo cual lo más importante es vencer sin combatir[18].En este sentido, la evolución de la guerra va incorporando nuevos y variados métodos para que ello ocurra, y la evolución de las armas y las tácticas amplían las capacidades de dominación sobre territorios y poblaciones enteras por otros medios distintos al militar, sin necesariamente significar su destrucción.

Esto es precisamente lo que contribuye a la emergencia de nuevas formas de guerra no convencional, y la incorporación progresiva de nuevos elementos, instrumentos y estrategias para el sometimiento de la voluntad del otro, con menor costo económico, político y moral para el agresor, combinando herramientas diplomáticas, informativas, económicas, financieras, legales, culturales y de inteligencia para ello.

Por otro lado, es importante destacar que no puede hablarse de que exista una progresividad lineal en la manifestación de las distintas generaciones de la guerra, ya que la coexistencia de armas y tecnología de esos distintos momentos históricos permite la formulación de estrategias transgeneracionales del conflicto, resultando en lo que expertos han denominado como guerra hibrida, guerra sin restricciones o guerra total; y desafiando la capacidad cualquier pueblo de aprender, desaprender y reaprender las nuevas técnicas y estrategias a la velocidad que la realidad amerita. Las guerras que nos toca librar hoy en día son tan complejas, que no existe una sola arma, una sola técnica, una sola doctrina inamovible, que nos permita enfrentar de forma efectiva su carácter cambiante, dinámico, multidimensional y transdisciplinario. 

Venezuela ha sido el teatro de operaciones de los Estados Unidos de América para el ensayo de nuevas generaciones y combinaciones de guerra. Desde el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, que fue un golpe esencialmente mediático, pasando por el caso de los paramilitares en la hacienda Daktari en el 2004, por la implementación del manual de Gene Sharp orientado a socavar las bases materiales e inmateriales del poder del gobierno, el desarrollo de las guarimbas y la generación de contextos de violencia tendientes a la guerra civil, el desarrollo de acciones terroristas, el ataque a la infraestructura critica de la nación como lo es el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y la industria petrolera (entre otros), el robo de los activos de la Republica, el “gaslighting” en contra de los Altos Funcionarios del país, y un largo etcétera, constituyen ejemplos de la implementación de técnicas y estrategias no solo de G4G y G5G, sino incluso de Guerras de sexta y séptima generación, las cuales estaremos viendo en próximos análisis.

El mismo William Brownfield, ex Embajador de los Estados Unidos en Venezuela, confirmó el pasado 07 de abril de 2020, al diario colombiano El Tiempo, que los Estados Unidos de América desarrollan un enfoque de guerra multidimensional con respecto a Venezuela. Afirmó: “Hay formas de hacer intervenciones indirectas o usando tecnología, de causar trastornos a la cadena de mando, de establecer zonas humanitarias en la frontera o de ataques de precisión que se pueden lanzar desde miles de kilómetros de distancia si se quiere mandar un mensaje sin poner en riesgo a la población. No es que no exista apetito de ningún tipo. Lo que hay son muchas opciones disponibles que son diferentes a esas que se mencionan”[19]

          Por esta razón es tan importante para nuestro país comprender estas tácticas de G4G y G5G, para reforzar nuestra capacidad de defensa ante la agresión sistemática, progresiva y multidimensional que desarrollan nuestros enemigos en contra de la paz y la estabilidad de la Nación, la cual se manifiesta de múltiples maneras, siendo la más reciente la pretendida infiltración de mercenarios y terroristas, el desarrollo de operaciones psicológicas y de desinformación, la agresión financiera y económica, la alienación cultural, la instrumentalización política del sufrimiento del pueblo venezolano, el saboteo a nuestra infraestructura critica, y muchas otras orientadas a socavar las bases materiales de nuestra defensa.


[1] Articulo 326 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

[2] Tsun Tzu. EL arte de la guerra.

[3]  Liang, Q. y Xiangsui, W. La Guerra fuera de Límites.

[4] https://digital.sandiego.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1293&context=ilj

[5] Von Clausewitz, K. De la Guerra. Libro Dot. 2002.

[6]  Creveld, M. The rise and decline of the state. Cambridge University Press. 1999.

[7]  https://www.foreignaffairs.com/articles/1979-06-01/forgotten-dimensions-strategy

[8] https://smallwarsjournal.com/documents/4gw.htm

[9] Van Creveld, M. The transformations of war. The Free Press. (1991).

[10] https://archive.claws.in/images/journals_doc/742067376_MBSushir.pdf

[11] Van Creveld, M. The transformation of war. The Free Press. (1991).

[12] Sean Mcfate, The new rules of war: victory in the age of durable disorder 125 (harpercollins publishers, 2019.

[13] Sean Mcfate, The new rules of war: victory in the age of durable disorder

[14] La Corte Internacional de Justicia, en el histórico caso de Nicaragua, estableció categóricamente que el apoyo armado a los rebeldes de otros Estados equivale a una agresión y constituye un ataque armado contra la soberanía de un Estado anfitrión. Fuente: https://casebook.icrc.org/case-study/icj-nicaragua-v-united-states

[15] La psicopolítica digital es la obtención de conocimiento integral del sujeto a través del Big Data, lo cual permite ejercer un proceso dominación sobre el mismo, permitiendo intervenir en la psique y en el condicionamiento del individuo en un modo prerreflexivo. Ver: Byung-Chul Han. Psicopolitica. (2019) Editorial Herder.

[16] Byung-Chul Han. Psicopolitica. (2019) Editorial Herder.

[17]  Daniel H. Abbott, A Handbook of 5 GW, in THE HANDBOOK OF 5GW.    

[18]Tsun, Tzu. El Arte de la Guerra.  https://www.biblioteca.org.ar/libros/656228.pdf

[19] https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/entrevista-a-wiliam-brownfield-sobre-estrategia-para-transicion-en-venezuela-481744

Una respuesta a “Aproximación Práctica a la Identificación de Operaciones en los Contextos de Guerra de IV y V Generación.”

  1. Avatar de Dalia Ledezma
    Dalia Ledezma

    Excelente artículo.Muy valioso ya que nos permite incusionar en una materia,que por lo menos para mí era casi desconocida como la geopolítica, la guerra.Los diferentes tipos y el alcance de cada una de ellas.Te felicito es un artículo muy motivador.

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