Una reflexión oportuna por estos días, en los que la sinrazón, la soberbia, y el atentado flagrante contra la humanidad parece ser la regla, en la propuesta de un sector tan minoritario cómo violento de la población, que se hace llamar «oposición» al gobierno pero que en realidad actúa como una oposición al sentido común, a la vida, al respeto, a la convivencia y a los valores humanos.

El Gran Maestro espiritual de la India, Sathya Sai Baba, siempre tan elevado en sus reflexiones sobre la humildad, humanidad y la sabiduría, nos enseña que el crecimiento material sin el fortalecimiento de los valores humanos es como el árbol sin raíces, un cascarón vacío, cuya única consecuencia es la formación de un ser profundamente débil, sustentado solo en una apariencia de fortaleza, pero que no alcanzará la mínima trascendencia: a la menor sacudida del viento caerá estrepitosamente frente a los ojos de todos.

El único real camino de la prosperidad parte de la preservación de la virtud, cómo manifestación esencial de los valores humanos. Todo lo que atente contra ello, es un sinsentido, y debe ser profundamente condenado.

Las cosas siempre tienen la esencia de lo que las produce, un poder habido como producto del ataque a la vida, de la violencia, del atentado contra los fines esenciales de la humanidad misma, no es más que una gran mentira, y su resultado nunca va a ser positivo. Necesario es que cesen en sus ambiciones fascinerosas y perversas de destruir este país y a cada uno de los ciudadanos que convivimos pacíficamente en él, lo amamos y trabajamos por él cada día, construyendo y no destruyendo.

3 respuestas a “El camino de la Virtud”

  1. «Todo hereda el caracter de aquello que lo genera».

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  2. Atentar contra los valores, muy buen punto. La v irtud es una cualidad estable de la persona se compone de la justicia (dar al prójimo lo que le es debido), la fortaleza (capacidad de resistirse ante las tentaciones), la prudencia (actuar conforme a un juicio recto) y la templanza (moderar la atracción de los placeres). Si hablamos de virtud debemos ser consecuentes. Por eso la prudencia y templanza nos deben acompañar al tomar decisiones. Las mujeres debemos cuidar nuestro actuar y ser consecuentes primariamente con las mujeres. Si hablamos de virtud toca revisar nuestro actuat

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