En Estados Unidos se está desarrollando una revolución silenciosa.

La presidencia de Donald Trump no seria posible, sino hubiera tenido la ayuda de los magnates de Silicon Valley, quienes a través del capitalismo de la vigilancia y todas las herramientas del BIG DATA, permitieron el desarrollo de una estrategia política[1] y una campaña electoral milimétricamente estructurada, influyendo decisivamente en los electores[2].

Esta es una de las razones por las cuales, en la toma de posesión de Trump, estuvieron los principales jeques tecnológicos, los lideres de la corporatocracia global, los grandes responsables de ese fenómeno político que planea extenderse a todo el planeta.

La presencia de Elon Musk en toda la fase inicial del gobierno de Trump, en el marco del Departamento de Eficiencia Gubernamental, cumplió su función para el tecnofeudalismo[3], no porque necesariamente les interesara avanzar en el recorte de fondos a tales o cuales proyectos o actores de la burocracia, sino porque les interesaba acceder a toda la información integral de la estructura burocrática estadounidense.

Asimismo, dentro del Departamento de Eficiencia Gubernamental, un conjunto de operadores tecnológicos avanzó en el desmantelamiento de los procedimientos internos para reemplazarlos por sistemas patentados de inteligencia artificial. 

De esta manera, aunque no estén en posiciones burocráticas o gubernamentales, estas elites seguirían teniendo el control de toda la información de la estructura estatal estadounidense, transfiriendo el poder de toma de decisiones desde funcionarios de carrera y actores de la burocracia institucional a algoritmos programados y manejados desde silicon valley.

Las elites, y el fascismo actualmente, cuentan con una herramienta poderosísima para excluir al pueblo del proceso de toma de decisiones en ese país; es el progreso tecnológico al beneficio de la destrucción de la democracia. 

El plan de las elites de secuestrar el proceso de toma de decisiones a través del uso de la tecnología, viene siendo preparado desde hace décadas, a través de las corrientes libertarias y de los anarcocapitalistas. Las mismas de las cuales forman parte George Soros, Open Society y el Instituto Ludwig von Mises de Economía Austriaca, que es un tanque de pensamiento dedicado a la promoción del pensamiento libertario y el anarco-capitalismo.

Desde el 2001, Hans-Hermann Hoppe, quien forma parte del Instituto Mises, publico el libro “Democracia: el Dios que fracasó”[4], en donde describe que el nuevo orden que debe establecerse es un orden en el que la gobernanza sea privatizada y donde las sociedades funcionen como comunidades de pacto entre jefes corporativos. Los gobernadores serán en realidad los propietarios y no funcionarios electos.

Esta visión unida con la tecnocracia y la teoría de la innovación disruptiva, de Clayton Christensen, que promovía el tecno solucionismo, que las empresas de innovación tenían la capacidad de tomar decisiones “racionales”, mas eficientes, que las mismas decisiones tomadas por los seres humanos, que tomaban decisiones “emocionales”, van dejando al pueblo cada vez mas lejos de los procesos de toma de decisiones.

Pero como si no pudiera ser peor, la filosofía libertaria y el dominio tecnológico, han dado paso al tecnolibertarismo[5], que plantea la alineación de ese pensamiento antidemocrático con inmensos recursos tecnológicos y financieros, reforzando el escepticismo a la autoridad, la defensa de la libertad individual y un creciente sentimiento anti-gubernamental. Esto representa al día de hoy el principal desafío para la democracia y el Estado-Nación.

Ahora, ese proceso de disociación entre las estructuras gubernamentales y las grandes masas, estaba previsto que fuera promovido en países de la periferia, que convenia tener penetrados por estas nuevas tecnologías, incubando esa ideología libertaria como una forma de garantizar la sumision cultural a los intereses de los grandes capitales corporativos, y en la medida que fuese necesario, ayudar a desarrollar revoluciones de colores basadas en la doctrina de Gene Sharp.

El problema se genera cuando, dentro de los mismos Estados Unidos, se extiende tanto esta visión que pone en jaque la misma estructura institucional de poder estadounidense. Y aunque pareciera un fenómeno normal y “natural” que se da en cada vez más países, Estados Unidos, Argentina, el Salvador, se trata de un fenómeno inducido principalmente por un sector de las elites, que intentan capitalizar el descontento de las grandes masas en su beneficio.

Esta concepción representa una transformación fundamental en la estructura del poder social, y viene materializándose cada vez más las nuevas formas de “hacer política”, modelando peligrosamente el pensamiento de generaciones enteras que creen que el futuro depende cada vez mas del poder de las grandes corporaciones, en detrimento de estructuras mas inclusivas como los Estados, reforzando la visión de un mundo de consumidores, en el que la ciudadanía es una cuestión de contrato, y nada tiene que ver con nuestra Patria de nacimiento.

Esto es importante entenderlo desde el Sur Global, en donde nuestras sociedades están llamadas promover una visión contra-hegemonica, diferenciando los intereses de las elites corporativas de capitalizar un descontento genuino frente a estructuras burocráticas y corruptas que no representan la voluntad de los pueblos, como es el caso de la sociedad estadounidense; del interés de nuestros pueblos de construir Estados cada vez mas inclusivos y democráticos.

En el caso de Venezuela, la democracia participativa y protagónica es el extremo opuesto de lo que plantea la ideología tecnolibertaria. La cercanía del pueblo venezolano, su arraigo histórico y territorial, el fortalecimiento de las estructuras del poder popular en el proceso de toma de decisiores, es algo fundamental para establecer limites a quienes manejan los algoritmos del poder y pretenden determinar el destino de los pueblos a nivel global.


[1] https://time.com/5197255/facebook-cambridge-analytica-donald-trump-ads-data/

[2] https://www.nytimes.com/2018/04/04/us/politics/cambridge-analytica-scandal-fallout.html

[3] https://researchcentre.trtworld.com/wp-content/uploads/2025/02/Technofeudal-Lord.pdf

[4]  Democracy: The God That Failed: https://en.wikipedia.org/wiki/Democracy:_The_God_That_Failed

[5] https://www.topia.com.ar/articulos/tecnoliberalismo-etapa-superior-del-neoliberalismo

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