Pavel Durov fue detenido en Francia este 24 de agosto, en el aeropuerto de Saint Denis. ¿La razón? “Moderación inadecuada de los contenidos de su plataforma”. 

Nacido en Rusia, Durov, de 39 años, es fundador y propietario de la aplicación de mensajería Telegram, una plataforma de uso gratuito que compite con otras plataformas de redes sociales como WhatsApp de Facebook, o Instagram, TikTok y Wechat. La plataforma tiene como objetivo superar los mil millones de usuarios mensuales activos en un año.

Durov se convirtió en ciudadano francés en agosto de 2021. Se mudó a sí mismo y a Telegram a Dubai en 2017, y según los medios de comunicación franceses, también ha recibido la ciudadanía de los Emiratos Árabes Unidos y de St. Kitts y Nieves. (Reuters). Su premisa siempre ha sido “ser libre y no recibir órdenes de nadie”, no obstante, en un mundo de fuertes batallas geopolíticas, tener una herramienta tan poderosa como Telegram te convierte en un objetivo estratégico para el control de los imaginarios. 

Telegram es muy influyente y se ha caracterizado por la visión de su fundador de mantenerla totalmente libre a los designios e intereses de los gobiernos. La guerra en Ucrania ha convertido a esta aplicación en nuevo campo de batalla como principal medio de información, minuto a minuto, de los acontecimientos en el terreno, quedando en evidencia la sistemática derrota ucraniana. Asimismo, han proliferado desde este espacio gran número de canales de difusión dedicados al fortalecimiento de la multipolaridad, a informar de las transformaciones político, económico y sociales que se están dando desde diversas partes del mundo, rompiendo el cerco discursivo que impone EEUU a través del control del internet y sus redes sociales afiliadas. 

Esto la ha hecho incómoda para EEUU y sus aliados, que no pueden controlar el diiscurso mundial a favor de Zelensky, y la visión de mundo que ellos proponen, sintiéndose impotentes al no tener acceso para controlar  esta vía de comunicación tan importante, que conecta a más de 900 millones de usuarios..

Asimismo, Bloomberg señala que, “las cuentas prorrusas han sido especialmente activas en Telegram, difundiendo desinformación destinada a socavar el apoyo a Ucrania” y que presuntamente. “los agentes de inteligencia rusos han utilizado Telegram para reclutar a pequeños delincuentes que lleven a cabo actos de sabotaje en las capitales europeas”. 

Por otro lado, admiten que no tienen el control de acceso a la información de Telegram. Según Bloomberg, “Las fuerzas de seguridad tienen más poder para persuadir a Meta Platforms Inc., propietaria de Facebook y WhatsApp, para que les ayude a identificar a los usuarios que participan en actividades ilegales, ya que se trata de una empresa que cotiza en bolsa y tiene su sede en Estados Unidos. Han demostrado ser en gran medida impotentes cuando se trata de Telegram, que tiene su sede en Dubái”.

Ya desde inicios de año los medios de comunicación occidentales vienen cargando acusaciones contra Telegram. La Unión Europea, superada por su incapacidad de construir un discurso coherente que justifique su salto al abismo en una guerra inganable e inacabable  contra Rusia por seguir los designios de su Jefe Geopolitico, viene incrementando desesperadamente políticas de censura y estrategias de persecución contra todo aquello que sirve para comunicar la verdad: Telegram no es la excepción. 

Los cargos que se pretenden imponer contra Durov, son particularmente duros, mucho más duros que los que enfrenta el criminal  Netanyahu responsable del genocidio televisado contra el pueblo palestino, según información extraoficial se trataría de acusaciones que incluyen apoyo al terrorismo, fraude, lavado de dinero, entre otros. 

Subestimar su importancia y sobrestimar su poder es sin duda un error catastrófico en un mundo que se encuentra en plena batalla contra un feroz y decadente imperio colectivo de occidente que ve en el control de los imaginarios y el asesinato de la verdad la única oportunidad para su salvación, en este nuevo siglo de persecuciones inquisidoras, en el cual, si no reproduces la narrativa impuesta por occidente, eres un hereje que hay que perseguir y quemar en la hoguera.  

 Esta historia continuará…

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